Zona de Castillos
Castillo de Tossa de Mar: historia viva junto al mar
A muy pocos minutos del Camping Sènia Cala Canyelles, se encuentra uno de los rincones más emblemáticos y mágicos de la Costa Brava: Tossa de Mar. Este encantador pueblo conserva un tesoro único que no te puedes perder: el Castillo de Tossa y la Vila Vella, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.
Situado sobre un imponente acantilado frente al Mediterráneo, el castillo, junto con sus murallas, fue construido entre los siglos XII y XIV para proteger la población de los ataques piratas. Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, alberga la única villa medieval fortificada que se mantiene en pie en todo el litoral catalán.
Pasear por la Vila Vella es sumergirse en siglos de historia: callejuelas empedradas, casas de piedra y vistas panorámicas que se abren desde lo alto del recinto. Desde las antiguas torres defensivas, se puede contemplar una de las mejores vistas de la Costa Brava: a un lado, el casco histórico amurallado, y al otro, el azul infinito del mar y el perfil rocoso del litoral.
Castillo d’en Plaja: una silueta moderna con alma de fortaleza
En la entrada de Lloret de Mar, otro castillo llama la atención desde la playa: el Castillo d’en Plaja, también conocido como Castillo de Santa María. Su silueta de torres sobre el acantilado recuerda a las fortalezas medievales... pero guarda un secreto: en realidad, es una construcción moderna.
Diseñado en estilo neogótico por el arquitecto Isidor Bosch i Bataller, su construcción comenzó en 1935 y se completó tras la Guerra Civil, en los años 40. Fue encargado por el empresario Narcís Plaja Martí como residencia privada, y aunque no se puede visitar por dentro, sí puede admirarse desde fuera, sobre todo desde el Camino de Ronda, que pasa junto a sus murallas.
Lo más sorprendente es cómo se integra con el paisaje, gracias al uso de piedra extraída del propio terreno, lo que le da un aspecto auténtico y armonioso con su entorno natural.
Un paseo entre historia, mar y paisaje
Tanto el Castillo de Tossa de Mar como el Castillo d’en Plaja son paradas obligatorias para quienes disfrutan de la historia, la arquitectura y las buenas vistas. Ya sea desde las alturas de la Vila Vella o siguiendo el sendero costero de Lloret, estos lugares regalan momentos de calma, belleza y conexión con el pasado y el paisaje.